euskadiko langile komisioak | 6 noviembre 2026.

CCOO de Euskadi y UGT-Euskadi presentan la Huelga General del 11 de noviembre

  • Bilbao 11:30 - Plaza Euskadi
  • Donostia 12:00 - Zona Boulevard Alderdi Eder
  • Vitoria - Gasteiz 11:30 - Olagibel 1

02/11/2026.
Santi Mart铆nez y Tximi L贸pez

Santi Mart铆nez y Tximi L贸pez

El secretario general de CCOO de Euskadi, Santi Martínez, y el presidente de la Comisión Gestora de UGT Euskadi, Tximi López, han presentado hoy en rueda de prensa los motivos y las movilizaciones de cara a la jornada de huelga general convocada para el 11 de noviembre. 

Precios: beneficios altos y vida más cara 

El secretario general de CCOO de Euskadi, ha Santi Martínez ha detectado que también en Euskadi hay una desconexión entre los buenos datos macroeconómicos y las condiciones de vida de las personas trabajadoras. Santi Martínez ha  reconocido que la sociedad ha sufrido tres picos de inflación por factores externos. Ha citado la guerra de Ucrania, la guerra contra Irán y la desestabilización de Oriente Medio. Ha señalado que sus efectos se reparten de forma muy desigual.

Según el secretario general, las empresas han trasladado el aumento de costes al precio final para mantener sus beneficios. Esos beneficios, ha dicho, son especialmente altos en la banca, la energía y el sector inmobiliario. Ha añadido que en 2025 la rentabilidad bruta de invertir en vivienda fue del 16 %, frente al 7 % de los recursos propios empresariales.

La subida de precios golpea más a quien menos tiene. Martínez ha recordado que la cesta básica de alimentación ha subido un 46 % en Euskadi entre 2019 y 2026. Es el mayor incremento entre las comunidades autónomas. También ha advertido de que una posible subida de las hipotecas estrecharía aún más la presión sobre las familias trabajadoras.

Salarios y vivienda: subidas que no alcanzan

CCOO ha conseguido subidas salariales importantes, ha afirmado Martínez. Pero ha subrayado que ningún aumento aguanta el ritmo de la vivienda. Ha puesto un ejemplo: «No hay subida, salvo la de Garamendi (403.000 euros al año), que aguante este ritmo de incremento de precios».

Bilbao y Donostia están entre las cinco capitales de provincia más caras. Comprar una vivienda nueva cuesta hoy 10 años de salario, y 8 si es usada. En 1985 la media en el Estado era de 3 años. «La edad de emancipación juvenil empieza a parecerse a una edad de emancipación adulta», ha lamentado.

Salario Mínimo de Convenio

El secretario general ha defendido la propuesta de CCOO de un Salario Mínimo de Convenio. Es compatible, ha explicado, con la petición hecha hace unos días de subir un 7 % el SMI. Esa subida se sumaría al 66 % acumulado en los últimos años. Supondría algo más de 1.500 euros al mes en 12 pagas.

Para Martínez, esta propuesta da más certidumbre a las personas trabajadoras que llevar la fragmentación del SMI a un parlamento con una «mayoría antisocial alternativa».

Un malestar colectivo

Precios, salarios y vivienda dibujan, según el dirigente sindical, un mapa de malestar social. Ese malestar se terminó de activar con el desahucio de Mari Carmen Abascal y su posterior fallecimiento.

CCOO de Euskadi ha canalizado ese malestar, «colectivo, transversal y plural», con un paro laboral que favorezca una movilización masiva el 11 de noviembre.

Martínez ha valorado como «una muy buena noticia» para la clase trabajadora vasca que exista un mismo día de reivindicación, pese a que haya dos convocatorias distintas. CCOO apuesta por que la movilización de la tarde la protagonicen los movimientos sociales y la sociedad civil vasca. Su objetivo es reclamar una política de vivienda que ponga en el centro su fin social y destierre la especulación.

Una huelga política

El secretario general ha reafirmado que se trata de una huelga política. Ha dado tres razones. La primera, que no existen huelgas que no lo sean. La segunda, que se celebra dos días antes de una campaña electoral. La tercera, que el sindicalismo de clase confederal, representado por CCOO y UGT, tiene claro que el 29 de noviembre trabajadores, pensionistas, jóvenes, personas paradas y organizaciones sindicales se juegan avanzar en derechos o retroceder.