euskadiko langile komisioak | 30 septiembre 2026.

Pacto fiscal PNV-PSE

Lo que nos dice el pacto fiscal (sin voluntad de hacerlo)

    25/09/2026.
    Foto Europa Press

    Foto Europa Press

    Estos días hemos conocido una parte, la que ha llegado a los medios, del pacto fiscal entre PNV y PSE-EE. No en su literalidad, pero sí los ámbitos que se tocan.

    Lo de no disponer de las medidas concretas, o articuladas, sino que solo sepamos de lo presentado en prensa, nos lleva a hacer una primera valoración “osada” sobre lo que dice, y lo que no, este pacto.

    En primer lugar, lo que nos dice es que no es una reforma, ni mucho menos una “revolución”, como en algún momento se ha llegado a decir. Es un conjunto de acciones con impacto fiscal, que podemos resumir en deducciones y reducciones para un colectivo selecto. No se pretende en ningún momento entrar al debate sobre los verdaderos problemas y retos de nuestro sistema tributario. 

    No se plantea, por ejemplo, una revisión de ese galimatías en el que, pacto tras pacto, “reforma” tras “reforma”, han convertido el impuesto de sociedades. Sí se habla de él para “ampliar la reserva prevista en el artículo 53 de la Norma Foral” sobre proyectos estratégicos de país o de territorio. Hasta ahí. Todo lo demás se deja para desarrollo posterior. Es decir, que lejos de plantearse una reflexión seria sobre un impuesto marcado por una fuerte inequidad fiscal, tanto en estructura impositiva como entre los propios sujetos del impuesto, parece que queremos ahondar en el galimatías, en la práctica habitual. Podríamos simplemente decir que ponemos un ladrillo más en ese muro de opacidad que rodea lo que tiene que ver con lo que pagan realmente las empresas en Euskadi y lo que deberían pagar en un momento de beneficios record de buena parte de ellas (las más grandes y más beneficiadas).

    Otra de las cosas que nos dice (haya sido voluntariamente o no, pero que nos viene muy bien este reconocimiento expreso), es que las empresas vascas pagan unos sueldos muy bajos en comparación con nuestros vecinos europeos[41] . Por eso otra de las medidas recogidas. Porque si no, ¿cómo debemos entender que entre todas tengamos que soportar una exención del 42% en rendimientos del trabajo para atraer talento profesional? ¿O del 30% para profesionales cualificadas en algunos sectores?

    También dice, sin decir, que en Euskadi tenemos un problema de vivienda tan brutal que es necesario abaratar su precio para atraer talento, en lugar de abordar los problemas estructurales de vivienda para todas y todas quienes vivimos en Euskadi.

    Desde CCOO de Euskadi no es nuevo que digamos que si las empresas quieren “retener” y “atraer” talento la respuesta es más sencilla de lo que nos quieren hacer creer: que paguen buenos salarios y que ofrezcan buenas condiciones. 

    Porque si los salarios no son atractivos, y tampoco te permiten proyectos de vida autónoma con unos precios de vivienda desbocados, ¿de qué estamos hablando? Como sociedad que apuesta por un estado de bienestar potente pata todas y todos, y no solo para unos pocos, ¿tenemos que aceptar este tipo de “subvenciones fiscales a la carta” según algún interés concreto de alguna empresa? ¿Dónde está el bien común? ¿Qué va a pasar cuando el plazo en el que se pueden aplicar esas deducciones se termine? ¿Las empresas despedirán a esos talentos, o por el contrario harán frente a lo que ahora dicen que no pueden pagar? ¿O qué pasará si después deciden deslocalizarse cuando hemos costeado entre todas y todas sus incentivos para que consigan personal?

    Porque, en esencia, lo que nos sí dicen estas medidas es que PNV y PSE dan por buena la letanía que habitualmente oímos de las patronales, que seguramente ahora estarán como esos grupos de guiris peregrinos a su llegada Santiago, haciendo la conga y cantando, sin importar mucho lo que opina el entorno. 

    Porque las políticas públicas, y con mucha razón las fiscales, deben tener como objetivo incidir en el bienestar del conjunto de la población, de ese entorno que mira estupefacto lo que se ha sabido del acuerdo por los medios. Si tenía “sesgo liberal” (esta expresión se utilizó para calificarlo) cuando fue presentado por la diputada general de Bizkaia, ¿qué ha cambiado para que no lo tenga ahora? ¿La eliminación de esos dos insultos para la población vasca que eran:

    • las deducciones por seguros de salud privados (otra manera más de enviar clientes a las aseguradoras privadas mientras se descapitaliza la sanidad pública);
    • las deducciones sobre las cuotas de gimnasios (sin comentarios)?

     

    En realidad, lo que nos dice este acuerdo es muy básico, resumiendo:

    · que era algo necesario para restañar las heridas que aquella presentación anticipada de la Diputación Foral de Bizkaia había producido entre los socios de varios gobiernos en diferentes niveles;

    • que se gobierna más para minorías selectas que para la mayoría social;
    • que parece que hay que satisfacer a las empresas vascas por encima de otros criterios fiscales;
    • que, un año más, no veremos ese necesario debate abierto, público y participado sobre qué sistema tributario queremos, y para qué lo queremos. 

    Óscar Arenas, responsable de la secretaría de Institucional de CCOO de Euskadi