euskadiko langile komisioak | 12 abril 2024.

Novaltia: la victoria del modelo sindical de CCOO

    El objetivo de este artículo es defender el trabajo de nuestro sindicato y los valores que representamos. Vivimos en un contexto en el que, a veces, debemos defender lo obvio, y el contexto vasco, en concreto el sindical, es el ecosistema adecuado para que determinadas actitudes sindicales de corte parasitario coloquen determinados discursos que debemos confrontar, como siempre, desde la verdad. 

    27/06/2023.
    Loli García. Secretaria General de CCOO de Euskadi

    Loli García. Secretaria General de CCOO de Euskadi

    ¿Qué ha pasado en Novaltia? 

    Hace unos días CCOO de Euskadi ganábamos las elecciones sindicales, obteniendo la totalidad de la representación en Novaltia, y como hacemos de forma habitual lo hicimos público. Pero en esta ocasión el sindicato ELA y algunos de sus voceros, han cuestionado con mucha virulencia la decisión democrática de los trabajadores y trabajadoras de la citada empresa, acusándonos de ser el sindicato de la empresa, llegando a afirmar que ha sido está la que nos ha puesto la representación en Novaltia. Igual es que “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

    El conflicto en Novaltia ha pretendido publicitarse como un hito de la historia sindical de este país por ser “la huelga más larga en Europa”. Lo que ha pasado, y parece que ha sentado tan mal, es que se ha dado un cuestionamiento claro por parte de una amplia mayoría de trabajadoras y trabajadores de la estrategia de “confrontación ficticia” de este sindicato.

    A CCOO nos diferencian muchas cosas de ELA, y no me gusta entrar en este lodazal sindical en el que nos han metido, pero hay cuestiones que no podemos aceptar, ni dejar pasar, como explicaba al principio de este texto.

    ELA practica y defiende una acción sindical mercantilista, es decir, negocia convenios sólo para los suyos, renegando del convenio sectorial, salvo donde es mayoría. 

    El ejemplo más claro es la relación tan estrecha que tiene con ADEGI, donde se firman los convenios sectoriales sin una sola jornada de movilización, véase metal, hostelería o construcción de Gipuzkoa. Eso sí, dejando algunos de ellos en hibernación durante varios años para luego firmarlos con subidas que pueden parecer espectaculares pero que, si las repartimos entre todos los años que esos trabajadores y trabajadoras han tenido sus salarios congelados, realmente no son lo que parecen. 

    Por su parte, a la patronal gipuzkoana le va muy bien con este sindicato, véase el nulo nivel de conflictividad en las empresas privadas en Gipuzkoa, y las escasas denuncias a la inspección de trabajo que hay en este territorio (en 2022 el porcentaje de denuncias en Gipuzkoa apenas superaba el 20% frente al 55% de Bizkaia o el 25% de Araba). Incluso les regalan en algún convenio, como del metal, la posibilidad de extender la duración del contrato temporal seis meses más de lo que recoge la Reforma Laboral acordada que rechazaron por tierra, mar y aire. Quizá este fue el motivo, que se limitaba en exceso la temporalidad.

    Donde ELA no tiene una mayoría suficiente, no firman ni un solo acuerdo, aunque sea refrendado por las personas trabajadoras por amplia mayoría, con la promesa de negociar empresa a empresa, eso sí previa afiliación al sindicato.

    En un país donde la mayoría de las empresas son pymes o micropymes, muchas de ellas sin representación sindical, CCOO apuesta por los convenios sectoriales que garantizan unas mismas condiciones para todas las personas trabajadoras de un mismo sector (estén afiliadas o no) y luego articular esa negociación en la empresa para mejorarla a través de la organización sindical de sus trabajadores y trabajadoras.

    En cuanto a la movilización nuestro análisis es claro, este “supuesto sindicalismo de confrontación”, es un diseño de ingeniería, en empresas y sectores fundamentalmente vinculados a la financiación pública, con poco coste pero con mucha repercusión mediática, sacando a pasear la insolidaria caja de resistencia, intentando fulminar al resto de sindicatos y alargando los conflictos de manera excesiva y alcanzando acuerdos con propuestas que en muchos casos ya estaban encima de la mesa mucho tiempo antes. En definitiva, la huelga diseñada desde los despachos de la sede del sindicato nacionalista, como un fin en sí misma.

    Para CCOO la huelga es un instrumento muy valioso y muy costoso que debe utilizarse, previa decisión de las personas trabajadoras, para mover las posiciones de las patronales o Gobiernos, pero a la vez sentándonos en las mesas para conseguir los mejores acuerdos para la clase trabajadora. 

    Movilización-negociación-acuerdo, con la participación de las trabajadoras y trabajadores, ese es nuestro modelo. El éxito de una movilización viene marcado por conseguir los objetivos planteados, con el menor coste posible y no por el número de días de huelga que marcan un conflicto. Tres años y ocho meses de huelga es un fracaso de la acción sindical para cualquier organización de clase que se precie, se mire por donde se mire.

    Y vamos a contar lo que ha pasado en Novaltia. En esta empresa un grupo de trabajadoras se puso en contacto con nosotras, en pleno conflicto, porque no compartían la estrategia sindical y querían buscar una solución. 

    Lo primero que hicimos fue trasladarles que no podíamos entrar en un conflicto en el que no estábamos presentes. Ante su voluntad de renovar las elecciones sindicales esperamos a la resolución del conflicto para que el sindicato mayoritario en ese momento convocara el proceso de elecciones en la empresa. Como dicha convocatoria no tenía visos de producirse CCOO preavisó y tras el proceso electoral conseguimos la totalidad de la representación con una participación masiva de la plantilla de Novaltia. 

    Si la respuesta que das como organización sindical es cuestionar una votación democrática como la que se ha producido, tienes el peligro de acercarte mucho más a la intolerancia de lo que crees. Es lo que tiene pensar que eres un sindicato único.