El empleo debe ser el principal reto del nuevo Gobierno vasco y de sus presupuestos

  • Aumenta el desempleo en la CAV en 3090 personas en agosto.
  • Aumenta el número de demandantes de empleo y de parados.
  • Llamamiento para fortalecer el diálogo social en cuyo seno se debe acordar una ley de empleo y una nueva estrategia vasca de empleo.

Los datos facilitados por Lanbide correspondientes al mes de agosto vuelven a mostrar un nuevo aumento en el número de personas demandantes de empleo en nuestra comunidad (+4.015) más moderado que el que se produjo en julio (+12.602), pero a diferencia del pasado mes la gran mayoría son nuevos parados registrados (+3.090), mientras que los demandantes ocupados aumentan en 732 personas. En términos relativos en nuestra comunidad el paro aumenta más (2,2%) que en el conjunto del Estado (0,8%).

02/09/2020.
Foto Europa Press

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Estos datos siguen acentuando la preocupante situación que nos mostraron recientemente tanto la EPA como la PRA, informando de un aumento del paro y un importante descenso de la ocupación en el segundo trimestre del año. Datos que se producen en una coyuntura económica con una gran incertidumbre.

El número total de personas en paro es de 143.450 mientras que las que demandan empleo (o recuperarlo) se sitúa en 478.677 personas. En el último año el paro ha aumentado un 26,2% con 30.372 personas más registradas.

El aumento del paro se produce principalmente en el sector servicios (-1.728) y aunque todavía no se ha materializado las amenazas de algunas empresas industriales también la industria aumenta el número de parados en 502 personas. El paro ha aumentado este mes más entre los hombres (-1.961) entre las mujeres y también lo ha hecho en lo que va de año, a pesar de lo cual las mujeres suponen el 54,6% de las personas en paro.
En julio el número de beneficiarios de prestaciones económicas por desempleo descendió en 23.696, de las cuales 21.333 eran contributivas.

El número de contratos realizados en el mes apenas han sido 45.774, una reducción del 28% en relación al mes pasado a la vez que se parecía un claro retroceso en la comparación interanual (-31%). La contratación indefinida sigue bajando y apenas representa el 8,78%.
La afiliación media a la seguridad social en el mes (938.585) acelera la caída de julio (-362,85), registrado un importante descenso (-3.945) fundamentalmente en el régimen general (-3.476). A diferencia del pasado mes la afiliación cae más entre los hombres (-2.755) que entre las mujeres (-1.190)

La afiliación desciende principalmente en Educación (-2.297), industrias manufactureras (-1.506) y actividades científicas (-570), aumentando en algunos sectores entre los que destacan las actividades sanitarias y de servicios sociales (1.492).

En definitiva, los datos de coyuntura vuelven a empeorar de forma clara frente a los que percibieron un atisbo de optimismo con los datos de julio.
Las medidas acordadas han sido fundamentales, pero a partir de ahora serán necesarias nuevas medidas que se deben acordar con los agentes sociales para hacer frente al riesgo de despidos masivos entre las que deberá estar la vigilancia estricta de los ERTES activos y los intentos de aprovechar esta grave coyuntura por parte de algunas empresas.

Frente a esta realidad insistimos en que la prioridad deben ser siempre las personas, su salud en el trabajo y la protección social en su ausencia. Para CCOO el diálogo social, la negociación colectiva, así como una apuesta profunda por los servicios públicos, siguen siendo las herramientas para la salida de esta crisis con las mejores garantías.

Desde CCOO reclamamos al nuevo Gobierno vasco que surja del recién formado parlamento el fortalecimiento de la mesa de diálogo social en cuyo seno se debe abordar la elaboración de una ley vasca de empleo y una nueva Estrategia vasca de Empleo consensuada con los agentes sociales que haga frente a la nueva realidad que marcará los próximos años el mercado de trabajo.

En esta coyuntura CCOO aboga por unos presupuestos que puedan dotar de mayores partidas a la protección social, a las políticas activas de empleo y a la inspección de trabajo para la vigilancia de las de las medidas acordadas que impidan la destrucción de empleo así como las condiciones laborales del empleo que se pueda generar. Por último es necesaria una revisión del Plan Estratégico de Lanbide que mejore su gobernanza y funcionamiento.

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