Los despidos anunciados en la industria vasca echan por tierra la resistencia del empleo vasco ante la pandemia

  • Se acelera la caída de la ocupación y aumenta el paro.
  • Se ha dado un mejor comportamiento en Euskadi por una estructura productiva diferenciada, aunque es un panorama ensombrecido con los últimos anuncios de empresas industriales.
  • CCOO ve necesario la revisión de los plazos de las medidas acordadas pero continúa alertando del riesgo de despidos masivos, en ausencia de medidas consensuadas para vigilar las situaciones de los ERTES prorrogados.

28/07/2020.

Los datos de la Epa (INE) para Euskadi en el 2º trimestre de 2020 están ya plenamente marcados por una primera incidencia real de la pandemia covid-19 sobre el mercado laboral. Los datos, complejos, sin recoger toda la incidencia, por la metodología de la encuesta, nos muestran, con crueldad, los duros efectos que está teniendo la pandemia a pesar del dique de contención de las medidas pactadas con los agentes sociales, especialmente con respecto a los Ertes.
Nuestra Comunidad, con malos resultados, se ha mostrado como la menos castigada por la crisis pandémica por una estructura productiva diferenciada de las comunidades más castigadas. Por otro lado, los anuncios de despidos en empresas industriales ensombrecen la situación y nos alerta de un posible empeoramiento en el futuro inmediato.
El incremento del paro (-1.600) apenas recoge la importante caída de la ocupación (-30.500), lo que supone un descenso de la tasa de actividad (53,7%).
Siendo el descenso de la ocupación muy preocupante es proporcionalmente inferior (-3.27%) a la del conjunto del Estado (-5.46%) y se asemeja mucho a la cifra dada por Eustat, sin embargo, el INE señala un aumento en el número de personas en paro (-1.600) inferior a la cifra que aportó Eustat (-6.000). Como resultado la tasa de paro aumentaría hasta el 9,3%, frente al 10,8% estimado por Eustat.
Las encuestas tampoco coinciden en el reparto por ramas de actividad. Ine señala incluso un incremento de ocupación en la industria (+1.300) frente a la caída que señalaba Eustat (-5.400). En todo, caso muestra una mayor fortaleza del empleo en la industria, sin duda por la aplicación de medidas de contención pactadas. La caída más importante del trimestre sigue siendo en comercio y hostelería pero aumenta de forma muy importante en construcción y en la rama de educación por efecto del final del curso escolar.
A diferencia del pasado trimestre el INE recoge la destrucción de empleo por cuenta ajena (-21.600) todos ellos en el sector privado ya que el empleo asalariado del sector público aumenta en 5.400

Dentro de los asalariados la gran mayoría corresponde a empleo temporal (-17.100), pero también se pierde una parte importante del empleo fijo (4.400). La tasa de temporalidad de reduce hasta el 2,4%, además las mujeres han sido las más afectadas por la pérdida de empleo asalariado de un 24%. También el tiempo parcial se reduce más que el tiempo completo, afectando en este caso más a los hombres que a las mujeres.

Estos datos, permiten sacar a nuestro juicio tres conclusiones; la situación real es con toda probabilidad peor de lo que reflejan los datos, porque a pesar de que las medias acordadas por el gobierno con los agentes sociales han frenado de forma muy importante la destrucción de empleo, también distorsionan parte de la realidad en la encuesta. No obstante, esta situación, esperada, es en nuestra Comunidad mejor que en el conjunto del estado debido a nuestra estructura productiva.
Segundo, seguimos observando cómo los sectores más precarizados sufren con mayor crudeza los afectos de la crisis derivada de la pandemia y nuestro mercado de trabajo es, injustamente, un mercado muy precarizado (mujeres, jóvenes, temporales...).
Tercero, existe un riesgo cierto de un empeoramiento aún mayor por el riesgo de despidos masivos en ausencia de medidas consensuadas para vigilar las situaciones de los ERTES aprobados.
Para CCOO la prioridad deben ser siempre las personas, su salud en el trabajo y la protección social en su ausencia. Las medidas acordadas han sido fundamentales pero aún más importante serán las necesarias medidas que se deben acordar con los agentes sociales para hacer frente al riesgo de los despidos masivos que se puedan dar en caso de no hacer una vigilancia estricta de los ERTES activos y a los intentos de aprovechar esta circunstancia por parte de algunas empresas.
El dialogo social, la negociación colectiva, así como una apuesta profunda por los servicios públicos y la protección social, siguen siendo las herramientas para la salida de esta crisis con las mejores garantías.

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