CCOO denuncia que la temporalidad en Osakidetza alcanza el 42% según la EPA

    Menos plantilla fija en Osakidetza y una mayor carga de trabajo, como se desprende del informe, son los ingredientes perfectos para una sobrecarga de trabajo de los y las profesionales que da como resultado un empeoramiento del servicio.

    13/06/2019.
    Foto concentración en defensa de la atención primaria en Osakidetza

    Foto concentración en defensa de la atención primaria en Osakidetza

    La Federación de Sanidad de CCOO de Euskadi ha denunciado, mediante un informe de elaboración propia, que la temporalidad ha aumentado de manera constante en Osakidetza en los últimos cinco años. Para la realización del informe ha utilizado información remitida por Osakidetza al Parlamento y diferentes informes entre los que figuran, por ejemplo, auditorías externas al ente.

    Según el “Informe de procedimientos acordados sobre el cumplimiento presupuestario y de legalidad correspondiente al ejercicio 2017” elaborado por la consultora Deloitte, a fecha 31 de diciembre de 2017 el número de personas trabajando para Osakidetza ascendía a 37.670 personas (ya al cierre de 2016 fueron 36.890), pero la plantilla estructural del ente era de solo 26.494 personas. Si bien el final del año se puede considerar como uno de los picos de contratación, el sindicato ha manifestado que la diferencia media anual entre la plantilla estructural y la que trabaja realmente en Osakidetza es de 9.026 personas. Con esos datos, la temporalidad media no bajaría en Osakidetza del 31%, aunque según las cifras de la Encuesta de Población Activa del INE, la temporalidad alcanzaría el 42%.

    Especialmente llamativa resulta la situación del personal interino de Osakidetza. Según información remitida al Parlamento por la Consejería de Salud, a fecha 30 de abril de 2019 había 6.179 personas trabajando con contratos de interinidad, de las 3.443 tenían entre 8 y 15 años de antigüedad en Osakidetza. De ese total de 6.179 personas interinas, solo el 29’63% está contratada contra una plaza con titular reservada. Es decir, siete de cada diez personas interinas no lo hace sustituyendo a alguien.

    A lo expuesto hay que añadir que, entre el año 2008 y el 2018, la actividad de Osakidetza ha aumentado de manera notoria. Si en 2008 se realizaron 100.751 intervenciones quirúrgicas, en 2018 se realizaron 145.504, lo que supone un aumento del 44’4%. En cambio, la plantilla estructural solo ha aumentado en 2.691 personas desde el 2008 hasta ahora, pasando de las 23.803 personas de ese año a las 26.591 actuales según la Memoria de Osakidetza 2018. En definitiva, en Osakidetza aumenta la tarea y el personal, pero el personal lo hace con empleo precario e inestable. Esto es una muestra más de lo necesario que es realizar una correcta evaluación de riesgos psicosociales en el Servicio Vasco de Salud, algo que, hoy por hoy, sigue pendiente por las trabas que pone la Administración.

    Si el crecimiento de la plantilla es lento, hay que tener en cuenta también que la edad media de la plantilla estructural de Osakidetza es bastante avanzada. Atendiendo a lo expresado en el Plan de Ordenación de Recursos Humanos de Osakidetza 2014-2016, en diciembre de 2012 el 45’80% de su plantilla se encontraba entre los 50 y 59 años y el 12’16% entre los 60 y 64 años. Por tanto, se enfrenta a un grave problema de profesionales llegando al fin de su vida laboral en los próximos años, sin que se haya negociado ninguna vía solventar esta cuestión. Medidas como alargar la vida laboral de sus profesionales, solo son un parche y un “pan para hoy y hambre para mañana”, puesto que dificultan el acercamiento de nuevos profesionales a Osakidetza.

    CCOO ha vuelto a reiterar a Osakidetza que, por un lado, acabe con la política de oscurantismo respecto a la contratación que lleva empleando desde hace años, sin importar quien ocupe la Dirección o la Consejería en cada momento. Por otro lado, ha vuelto pedir un análisis riguroso de la situación y las necesidades de Recursos Humanos de Osakidetza y una planificación real y negociada de cómo hacer frente a las mismas a medio y largo plazo. El hecho de continuar sin abordar estas cuestiones como se ha hecho hasta ahora, trae como consecuencia un empeoramiento del servicio prestado y lanzar sobre las y los profesionales de Osakidetza una enorme sobrecarga de trabajo.

    Documentación asociada
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